GUERRERO MARIN LE HACE HONOR AL APELLIDO EN LA INDUSTRIA CON CHOCOLATES ALPEZZi

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El industrial Enrique Eugenio Guerrero Marín de la empresa Chocolates Alpezzi que le hace honor al apellido “Guerrero” con trabajo inteligente, honesto y humilde para crear el alimento de los dioses, es galardonado como el Empresario Distinguido de la Industria Alimenticia del Premio Medalla al Mérito Industrial 2017 por el Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco (CCIJ).

El Premio Medalla al Mérito Industrial que se entregará en una ceremonia de gala el 29 de agosto de este año, en presencia del presidente de México, Enrique Peña Nieto y el gobernador de Jalisco Jorge Aristóteles Sandoval Díaz en Guadalajara, es la máxima presea que otorga cada año el CCIJ a las mujeres y hombres de empresa que con trabajo y valores son ejemplo y orgullo para el país, dejando un legado para las nuevas generaciones de empresarios y la sociedad.

“Seguramente alguna vez, más de alguno ya probó mi chocolate. Me gusta generar riqueza para compartirla y este es el momento perfecto”, afirmó Guerrero Marín de quien depende 950 trabajadores distribuidos en dos plantas industriales certificadas a escala internacional donde fabrican productos diferentes e innovadores con presencia en México, Argentina, Chile Perú, Brasil, Colombia y Estados Unidos para las empresas más grandes del mundo como Unilever, Nestle, Grupo Bimbo, Coca-cola, PepsiCo, Kelloggs, Lala, Starbucks, Hershey, entre otras.

Para Guerrero Marín la responsabilidad social con los jóvenes es una tarea que realiza de forma personal a través de charlas y actividades que se realizan en la empresa con la finalidad de trasmitir experiencia y motivar a los jóvenes visitantes principalmente de la zonas rurales del país a realizar sueños y convertirlos en acciones en beneficio personal y de la sociedad.

“Buscando lo imposible se crea lo posible…”, afirma Guerrero Marín quien considera que es de suma importancia que el Gobierno de México, actué como un facilitador para el desarrollo y el crecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas que comienza ha experimentar la Revolución Industrial 4.0, automatizando y digitalizando los procesos productivos en la industria.

Guerrero Marín -hijo de padres agricultores trabajadores y honestos Luis Guerrero Lara y Amparo Marín Trejo-, quien nació el 4 de enero 1959 en Zamora, Michoacán, permaneció en su ciudad natal hasta la preparatoria, donde transcurrió su infancia y adolescencia rodeado del cariño sus padres para hacer algo diferente con base en la preparación y el estudio.

“Mis padres me enseñaron que el dinero se gana con trabajo, esfuerzo y dedicación”, afirmó Guerrero Marín quien recordó que durante su etapa estudiantil trabajo en una llantera y posteriormente experimento la migración a Estados Unidos donde trabajo en el campo y vivió el miedo y la persecución que viven miles de mexicanos indocumentados al cruzar la frontera con la esperanza de una vida mejor.

Para Guerrero Marín trabajar en Estados Unidos representó una experiencia inspiradora para su vida profesional, “en aquella época era común ser maestro, abogado o doctor. Sin embargo, el haber reprobado la materia de química en la secundaria y prepararme para el extraordinario me convenció que la química me gustaba y después con más convicción, ingrese al Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) en Guadalajara”, donde más tarde se graduó como ingeniero químico administrador en 1981.

Agregó que en realidad después de la carrera planeaba estudiar una maestría pero participo en la aplicación en la bolsa de trabajo que ofrecían las compañías transnacionales en la universidad y aprobó todas las etapas; “y afortunadamente me contrataron y a los 15 días de egresado comencé a trabajar Anderson&Clayton empresa fabricante de dulces en Guadalajara”.

Guerrero Marín quien ahora disfruta el tiempo libre con la familia y sus nietos, se desarrollo profesionalmente en esta empresa, buscando siempre “el dime como si” realizar proyectos durante ocho años en diferentes áreas principalmente en el departamento de producción, investigación y desarrollo, fabricando dulces en un principio y después chocolates con base en las materias primas que le suministraban pero no con las que se necesitaban, luego de que en el sexenio del expresidente de México, Miguel de la Madrid Hurtado las fronteras se encontraba cerradas.

“A partir de ese momento, analice la situación y comencé ha detectar las oportunidades de negocio e inclusive comente la inquietud al director de realizar lo que el cliente necesitaba en lugar ofrecer lo que se tenia pero me contestaron que la empresa no estaba enfocada para resolver esa circunstancia ; y entonces renuncie a la empresa con la idea de iniciar mi propio negocio”, añadió.

Con la pasión que dominan a los jóvenes y la promesa de hacer algo diferente y cristalizar sueños, Guerrero Marín padece un incidente que le permite contar con efectivo y emprende la aventura de crear empresa y compra una maquina refinadora usada que aquellos tiempos costaba 15 mil pesos y una maquina desarmada para hacer polvo el producto y comienza a trabajar en la cochera de una casa rentada.

Añadió que el apoyo de su novia y ahora esposa Ileana Noriega es fundamental para desarrollar el sueño, la empresa Chocolates Alpezzi, y así con mucha creatividad e investigación comenzaron a preparar los productos en la cocina de su casa, tras señalar que al primer cliente, le desarrollaron un producto para el relleno de croissant (pan francés) y después sumaron más clientes como helados Bing, Holanda y Bimbo.

Guerrero Marín aseguró que el éxito y la permanencia en el mercado de proveedores de la industria alimenticia, se debe a que la familia Chocolates Alpezzi que práctica valores como la seguridad, honestidad, integridad, compromiso y humildad, enfoca sus esfuerzos de crecimiento en la investigación e innovación, de productos competitivos, fabricados bajo los más estrictos estándares de calidad, inocuidad y salubridad; y por su puesto, la cercanía y el buen trato a los clientes es fundamental.

Así mismo, concluyó que el legado más importante para las nuevas generaciones es que “ jóvenes crean en Ustedes, crean en su sueño, tengan un maestro que los guíe para amalgamar juventud y experiencia; Y estén dispuestos a pagar el precio, reinviertan sus utilidades en la empresa no se las gasten antes de tiempo, esto es un camino largo, crean en su gente porque es la parte más importante de la empresa. Y si quieren una familia honesta sean honestos y prediquen con ejemplo y recuerden los sueños son acciones”.


Publicado por CCIJ | enero 2, 2018

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